El diario cada vez menos privado de Natsu

12 octubre 2009

Zeitgeist contrastado (IX). Defendiendo (más o menos) Zeitgeist, the Movie: “La historia más grande jamás contada”.

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Bueno, ahora que he terminado de contar por qué los creadores del pseudodocumental Zeitgeist han cometido errores en cantidades industriales al menos en la primera parte, voy a partir una lanza en su favor, porque creo entender los motivos que les han impulsado a incluir esa primera parte. Por cierto, que voy a hacer una “defensa” de cada una de las partes de Zeitgeist después de cada uno de los análisis. Como hemos analizado la primera parte, que está dedicada a la religión, ahora toca hablar de lo poco bueno o malo que pueda tener La historia más grande jamás contada. Y será un sano ejercicio de sentido crítico, porque sieeeempre se aprende mucho poniéndose en el punto de vista de la otra persona.

Para entender bien Zeitgeist I: La historia más grande jamás contada hay que intentar comprender los motivos. Vamos a ponernos en antecedentes.

De un tiempo a esta parte, en el mundo occidental (en general), las religiones organizadas se han ido radicalizando. Durante dos siglos, las religiones habían sido combatidas por la nueva concepción del estado laico y las libertades civiles, especialmente desde la Revolución Francesa. Se había logrado la separación (con muuuucho esfuerzo, sudor y sangre) de la Iglesia y el Estado. Las religiones habían sido “atadas en corto”. Al menos, en nuestra parte del mundo (Europa).
Pues sí, en nuestra vieja y queridísima Europa, la separación entre Iglesia y Estado ha ido cada vez a más (y sigue). Esto ha sido así debido al cada vez más creciente descreimiento de la sociedad europea respecto a las religiones. Me explico. En Europa estamos hasta las mismísimas narices de todo lo relacionado con las religiones. Y eso es porque hemos vivido muy de primera mano el poder de la/s Iglesia/-s, y lo peligroso que es el fanatismo religioso. Ahí tenemos los cientos de guerras a cuenta de detalles tan tontos como no admitir un protestante como rey de la católica Francia (“París bien vale una misa”, que dijo tras convertirse Enrique IV), o la lucha de los rutenos ortodoxos por librarse de la supremacía católica polaca. O, para poner un ejemplo más claro, las persecuciones y pogroms hacia los judíos.

La religión, hasta la Revolución Francesa, era una cuestión de la más alta importancia.
Era una forma de cohesión social, como el idioma, la cultura, etc. La religión explicaba (y dictaba) cosas como el origen del mundo, el origen de las personas, por qué había un rey, por qué había que obedecerle a él, por qué había que ir a la guerra, por qué unos eran ricos y otros no, por qué unos hombres tenían un lugar en la jerarquía y los demás otro diferente… En suma, era una norma y una herramienta de control sobre las masas. Y el que se salía de la norma era peligroso. Porque el que se sale de la norma… cuestiona las cosas. Y, puestos a cuestionar, puedes llegar a preguntarte “¿por qué tengo que pagarle diezmo a la Iglesia?”,  “¿por qué tengo que obedecer los edictos del patriarca de Constantinopla?”,  “¿y quién coño es el muftí de la mezquita para decirme lo que tengo que hacer?”

Conforme pasaban los siglos, iban surgiendo cada vez más personas que se cuestionaban las cosas. El conocimiento estaba cada vez más al alcance de las personas, y las ideas (y las cuestiones) se transmitían cada vez más rápido, más lejos y a más personas, gracias a las nuevas innovaciones como los libros, la imprenta, las universidades…

Al principio, a los que discrepaban de la “versión oficial”, pues… se les ataba a un leño en una pira y se les metía fuego. Por herejes. Pero, conforme pasaba el tiempo y las ideas de esos que discrepaban se daban a conocer a un público cada vez más amplio, las religiones se vieron desbordadas y ya no pudieron frenar a los herejes. En un primer momento, esas discrepancias dieron lugar a diferentes versiones sobre la religión. En el siglo XVI surgieron la mayoría de las ramas del protestantismo como el luteranismo, calvinismo, anglicanismo, etc. Coincidiendo, por cierto, con la época de mayor corrupción de la Iglesia Católica y de la corte vaticana, porque las orgías que se montaba el papa Borgia, eran legendarias. Las religiones establecidas, como el catolicismo, o la iglesia ortodoxa del este de Europa intentaron frenar estas divergencias con las armas en la mano. Fueron las guerras de religión. Fueron muchas y muy sangrientas. Y al final, no sirvieron para nada. Porque fue físicamente imposible que unas aniquilaran a las otras. No hubo más remedio que aceptar la coexistencia. Eso no significó el fin de la intolerancia, mucho ojo. Simplemente, en lugar de un obispo católico, ahora tenías encima al párroco anglicano, o a un predicador calvinista. La cosa cambió algo (no había un monopolio religioso, sino varias “ofertas religiosas entre las que elegir”), pero no cambió en la base. Y la prueba de ello es que mucha gente (filósofos, pensadores, intelectuales…) siguió cuestionándose las cosas. En un momento histórico determinado, a unas cuantas “lumbreras” se les ocurrió “¿y por qué tengo que aguantar a una u otra religión?” Las respuestas de las diferentes religiones venían a ser algo así como: “mi poder me viene dado por Dios”.

Y surgió la pregunta “¿y a mí quién me demuestra que Dios existe?”

Surgió el ateísmo. Más o menos como lo conocemos hoy en día. Ateos ha habido en casi todas las épocas, pero el ateísmo o el descreimiento hacia los dioses como fenómeno de masas es cosa relativamente reciente. Surgió aproximadamente al calor de los acontecimientos de la Revolución Francesa, y de sus ideas de libertad, fraternidad e igualdad. La gente ya se cuestionaba abierta y públicamente la existencia o no de Dios y del papel de las religiones como entidades con derecho a intervenir en el Estado o, incluso, en la vida pública.

Pero en Estados Unidos todo esto no se conocía. O, mejor dicho, no se había experimentado de primera mano. Mientras que en Europa las religiones estaban cada vez más desacreditadas, en América (en Estados Unidos, vaya), las religiones siguieron cumpliendo un papel socializador, e incluso intervenían activamente en la vida pública sin cortapisas. En Europa, las religiones, especialmente el cristianismo, se iban enfrentando a una creciente y feroz oposición social, política y económica. Ahí tenemos el laicismo francés, el ateísmo marxista soviético, el nihilismo nietzschiano alemán o el simple hartazgo español tras cuarenta años de dictadura franquista… con tanto cura y tanto Opus Dei y tanto jesuita junto. Cuando los representantes de la religión intentaban abrir la boca para defender según qué punto de vista (por ejemplo, impedir la separación de Iglesia y Estado), allá que iban los ateos y secularistas con un montón de argumentos bajo el brazo a cerrarles la susodicha boca. Y les recordaban el fanatismo religioso, las guerras, las persecuciones, el trato hacia los judíos, las inmensas riquezas acumuladas con los diezmos, las quemas de herejes, las corruptelas de los papas, la hipocresía de predicar a los pobres mientras vivían ricos, las conversiones forzadas, etc. y más etc. Y a los defensores de la religión organizada se les ponía la cara colorada, y como eran argumentos ciertos y verdaderos… cada vez iban quedando menos y menos defensores de la religión (incluyendo entre éstos a los que de verdad aprecian la doctrina cristiana y les parece mal que haya sido utilizada como método de manipulación de masas).

Hombre, todo esto que estoy diciendo son generalizaciones. Por supuesto que hay excepciones en Europa. Todos conocemos los casos de Irlanda, Polonia y Grecia, donde la religión es un factor importante de la vida diaria. Pero eso es debido a las especiales circunstancias históricas de esos países, donde la Iglesia Católica y la Ortodoxa, han luchado como auténticas fieras por la libertad de sus ciudadanos y por la preservación de su cultura, llegando incluso a sufrir persecución a manos de ingleses, soviéticos y turcos, respectivamente.

En Estados Unidos esto se lo ahorraron. Me explico. Ellos no tuvieron guerras santas en su territorio, ni luchas religiosas relevantes, ni enfrentamientos ideológicos de gran calado. Los Estados Unidos nacieron, en el siglo XVIII, como una nación ya libre de prejuicios religiosos. De hecho, su Constitución recoge desde un primer momento ideales que hoy nos son tan conocidos y asumidos como la libertad de religión y de expresión. En Europa, en el siglo XVIII, esos ideales eran bastante radicales. Pero acabaron triunfando. Como iba diciendo, los Estados Unidos nacieron libres de tener una religión impuesta, y eso fue un gran logro, sí… pero, a diferencia de Europa, la religión en América, no estaba desacreditada. No había trasfondo de guerras religiosas ni persecuciones de judíos ni grandes corrupciones. Los cristianos (católicos, protestantes, luteranos, calvinistas, baptistas, anabaptistas, metoditas, evangelistas, adventistas del Séptimo Día a las Tres de la Tarde, etc.) tenían las manos libres en Estados Unidos para predicar y decir lo que les viniera en gana. Sí, porque nadie podía ir a cerrarles la boca con argumentos de peso, como en Europa. Y ahí se quedaron. Europa se dirigía hacia un secularismo generalizado y, en América, el papel de las religiones siguió siendo bastante importante (aunque no tanto como en la Edad Media europea, ojo): la gente se vanagloria de ir a misa los domingos, los políticos, jueces y hombres de cultura citan la Biblia a menudo, invocan el nombre de Dios para cualquier cosa, está “feo” meterse con Dios, la Biblia o el pastor, etc. Cosas que, en Europa, vemos como dignas de risa, de asombro o, cuando menos, propias de otros tiempos.

Tened en cuenta que aquí también estoy generalizando. Por supuesto que en América hay mucho ciudadano ateo y agnóstico, especialmente en las ricas y cosmopolitas ciudades del norte y del nordeste. Pero mientras que en Europa la mayoría de la población es descreída y atea, o bien agnóstica, o cuando menos creyente pero no practicante (aunque haya una minoría que va a misa), en Estados Unidos, la mayoría va a misa, y los ateos son menos que los creyentes… y están mal vistos. Lo que, encima, implica que más de uno y de dos ateos se declaren creyentes para aparentar ante los vecinos. En política, por ejemplo, esto es imprescindible. No podría haber un presidente de los Estados Unidos que fuera ateo. O sea, que si te quieres meter en política, o eres creyente o estás mintiendo. Porque como te declares ateo no ganarás ni una concejalía en Springfield.

En fin, lo dicho, debido a que la religión no estaba tan desacreditada en América, los cristianos más radicales se pudieron permitir el discutir cosas como la veracidad de la teoría de la evolución de Darwin. En Europa nos llevamos las manos a la cabeza cuando nos enteramos de esto. Las asociaciones religiosas llegaron hasta el punto de prohibir su enseñanza en las escuelas de Tennessee (véase el juicio Scopes o “juicio del mono”) allá por 1925. Por cierto, existe una película al respecto para el que no quiera leer el juicio: Inherit the Wind (1960). Los radicales cristianos americanos también cuestionan continuamente la separación entre Iglesia y Estado. Cosa que, a mi juicio, es todavía más peligrosa que discutirle a Darwin, (que ya es serio).

Algo que encuentro particularmente grave es que cuando la teoría de Darwin se hizo universalmente aceptada, el Papa Pío XII, en 1950, dijo que esa teoría podía ser correcta, siempre que fuera Dios quien hubiera guiado esa evolución. ¿Por qué dijo esto el Papa? Pues porque en el Antiguo Testamento, entre otras perlas de cultura, se dice que la Tierra es plana y que es inmóvil. O sea, que en ciencias no aciertan ni una. De modo que el Papado sacó la excusa de que bueno, “eso es simbólico”, y si Dios hizo el mundo en siete días, como tiene toda la eternidad para trabajar, lo mismo pueden ser varios millones de años que a él se le pasan en un plis. Con esto quiero decir que, cuando llegaron las teorías de Darwin, el catolicismo ya estaba más moderado y más “suave”, por decirlo de alguna manera. Y eso que el catolicismo nunca se ha caracterizado (ni antes ni ahora) por su moderación. Así que, cuando los religiosos americanos se muestran, literalmente, “más papistas que el Papa”, es momento de preocuparse. Porque como quieran ponerse a cumplir con el Antiguo Testamento al pie de la letra, tendremos un problema. No sólo los americanos, sino todos los demás: por mucha prisa que se esté dando China, siguen siendo la primera potencia mundial. Los EE.UU. son un país poderoso y no debería estar gobernado por palurdos.

¿Dónde estábamos? Decíamos que Zeitgeist se hace eco del descontento de la comunidad atea y agnóstica mundial y, más particularmente de la norteamericana, que se ve continuamente atacada cuando no apabullada y directamente insultada por la influyente y cansina comunidad de creyentes radicales cristianos, con cosas tales como esto que hemos dicho de intentar prohibir la enseñanza de la Teoría de la Evolución.

¿Y cómo se hace eco de ese descontento? Atacando la base, la raíz, el origen, de la ideología de sus adversarios: Jesús, el fundador del cristianismo. Al atacar la base, diciendo que la base es mentira, intentan desmontar todo el tenderete ideológico que tienen montado las iglesias y grupos de presión afines americanos.

Y si fuera cierto lo que dice Zeitgeist, pues estaría muy bien. El problema es que no lo es.

Vamos a dejar esto claro. Estoy de acuerdo con los motivos originales. No puedo dejar que semejante panda de fanáticos religiosos campe a sus anchas. Y menos en las escuelas. Porque les estoy viendo venir. Si les permitimos introducir sus absurdas creencias (porque son objetiva y demostrablemente absurdas) en las instituciones, acabarán por tomar el control total. Y entonces harán falta guerras para echarlos del poder… como pasó en Europa. Nosotros, los europeos, ya lo sabemos porque hemos pasado por ello. Pero para los americanos, o esto es nuevo o nunca se habían planteado la necesidad de pararle los pies a los fanáticos. Básicamente, porque nunca los han visto venir.

¿Tanta es la influencia de los creyentes exacerbados en América? A día de hoy cada vez es más. Pero no es tanto por los muchos que son (un 30% de la población según Jesus Camp y un 28% según una encuesta para People For the American Way del año 2000) como por lo alto que gritan. Y no se cansan. Porque nadie les está frenando de manera correcta. Y ahí es donde creo que está fallando Zeitgeist. Los motivos de Zeitgeist son buenos, pero la forma de exponerlos, no. Para desmentir a esta pandilla de fanáticos, yo no la tomaría con Jesucristo en un país que es mayoritariamente cristiano creyente… cuando hay registros históricos que apuntan a la existencia de Jesucristo. Que si aparecen datos que planteen seriamente que no existió (un Antiquitates Judaicae original en el que no se le mencione, por ejemplo), yo defendería el pasar olímpicamente de la opinión de los creyentes y lo publicaría por ahí, la verdad ante todo, oiga. El problema es que se han pasado los registros históricos por el forro, y eso hasta el creyente más tonto lo va a notar, con lo que va a pensar que han intentado engañarle. Sí habría sido buena idea atacar los dogmas más que cuestionables de la religión, y los abusos que en su nombre se han cometido, por ejemplo, un, dos, tres, responda otra vez:

El papel discriminatorio hacia la mujer en la Iglesia; la supuesta infalibilidad pontificia; los asesinatos y orgías en la Corte Papal; los poco éticos inicios de la Iglesia de Inglaterra (¿Enrique VIII es el modelo moral de quién?); los detalles que los primeros cristianos copiaron de las religiones paganas (pero los que existen de verdad, no te los inventes que canta); que el catolicismo y los que se hacen llamar “cristianos” se basen más en las Cartas de San Pablo y en el Antiguo Testamento que en las prédicas que se atribuyen a Jesucristo; la hipocresía en general de quienes se hacen llamar “cristianos” y luego no cumplen los mandamientos; cronología del uso que el poder ha hecho de la religión para controlar a la gente; ocultación de casos de pederastia en el seno de la Iglesia Católica… Como siga, no acabo el artículo.

A lo que iba: si das información auténtica, aunque al principio ofenda, obligas a la gente a pensar. Pero no omitas información, ni te inventes datos, conspiraciones… porque los que se den cuenta de los fallos y mentiras se van a enfadar. Puedes enfadar a la gente para decir la verdad, porque cuando se les pase el cabreo de que se les ha refutado todo en lo que creían, la verdad seguirá ahí, y dulce o amarga, acabará calando. Ahora bien, si les mientes para convencerles, lo que vas a lograr es que sí, se cabreen… y no sólo no convencerles, sino reafirmarles en sus convicciones. Y eso puede ser muy contraproducente, porque como les reafirmen más, acabarán diciendo que el sol gira alrededor de la Tierra en la clase de Ciencias. Por eso estoy posteando continuamente rebatiendo los fallos de Zeitgeist punto por punto. Porque no creo en las mentiras para convencer a nadie. Te acaban explotando en la cara. Y que conste que Zeitgeist tiene algunos datos correctos y abre debates sobre temas realmente importantes. Pero, leche, usa los datos correctos, que los hay y de sobra. No tenemos necesidad de recurrir a conspiraciones, ni a explicaciones astrológicas sin pies ni cabeza, que contradicen los datos disponibles, reales y, lo que es peor, comprobables.

Cualquier persona de la calle como yo, en nada que preste un poco de atención, tenga un poco de cultura o haga un par de averiguaciones, es capaz de detectar errores de bulto incluso en un primer visionado (¿Isis Virgen? ¿Crucificado Horus? ¿Thor dios de los galos?). Si los errores son tan evidentes que cualquiera los puede ver más bien parece que Zeitgeist no esté tratando de convencer a cualquier público que vea la película, sino a un público específico y receptivo a las tesis de la película. Léanse ateos estadounidenses, ateos radicales en general y teóricos de las conspiraciones. Y si sólo es ése el público objetivo, se ha perdido una gran oportunidad para educar a buena parte de la población. Mientras que, de haber hecho los documentalistas las cosas medianamente bien, habrían dado a conocer temas tan importantes como el sincretismo, falsedad de muchos dogmas cristianos, el uso real que el poder ha hecho de la religión, las raíces del mito, la evolución del mito y las religiones con el paso del tiempo, etc. Y muchos más temas que habrían aumentado la cultura de la gente y les habrían hecho más libres.

No obstante, siempre he sido de la opinión de que más vale hacer algo a no hacer nada. Y al menos Zeitgeist hace algo contra una corriente de pensamiento que resulta aterradora. Escalofríos me da ver a la profesora que sale en ese magnífico documental (este sí) que es Jesus Camp decir que, como los musulmanes enseñan a los niños a inmolarse por el Corán, ella quiere hacer lo mismo con los niños cristianos, para que den su vida por su fe.

La tipa ésta (Becky Fisher) está diciendo, grosso modo, que un tercio de la población mundial está formado por niños menores de 15 años, que son el futuro, que hay campos de entrenamiento en los países musulmanes donde enseñan a los niños a morir por el Corán, y que ella quiere enseñar a los cristianitos a hacer lo mismo por los evangelios.

Estupendo, es la teoría de “gilipollas tú, más gilipollas yo”. ¿Tratar de civilizar a esos niñitos musulmanes a los que lavan el cerebro para que se inmolen? Nooooooo, qué va. Lo mejor es lavarles el cerebro a los nuestros, para que se inmolen ellos también. ¡¡¿Pero eso qué mierda es?!!. Es estúpido hasta la vomitera… Idiotizar a nuestra gente para combatir la estupidez de otros va en contra del sentido común más elemental. ¿Os acordáis de la famosa frase materna “si Fulanito se tira a un pozo, te tiras tú detrás”? A ver, señores, ES QUE ES BÁSICO. Si el ayatollah Jomeinito tira a sus niños contra un campo de minas, ¿mandamos nosotros también a los nuestros? ¡¿Pero eso en qué cabeza cabe?! Es tan ridículo, tan rastrero, tan cruel, tan estúpido… que me reiría si no fuera porque es trágico.

Por un lado, que el fanatismo de unos creyentes acrecentara el fanatismo de los otros era de esperar. Y admito que me resultó totalmente decepcionante que en la batalla de mierda hayan entrado ateos y agnósticos, que deberían ser la voz de la razón en la pelea de gallos que se está organizando. Pero… teniendo en cuenta que los del bando de los fanáticos religiosos están apuntando a los niños, puedo compartir con los autores de Zeitgeist la indignación y la rabia. Cuando veo el vídeo de Jesus Camp es cuando no tengo más remedio que partir una lanza a favor de Zeitgeist.

Porque una cosa está clara… si tengo que escoger entre Becky Fisher y los autores de Zeitgeist… me quedo con los autores de Zeitgeist. Esto es, con los que tienen una aparente buena intención aunque estén (muy) equivocados. Al menos Zeitgeist no predica la violencia. El caso es que si tuviera que escoger entre una hiena del desierto y Becky Fisher, también me quedaba con el inocente animalito. Y pido disculpas a los autores de Zeitgeist por haberlos puesto en la misma frase que a Becky Fisher, pero quería dejar bien claro que en mi escala ética, moral y humana, ellos están mucho, mucho más alto que la Fisher. Claro que lo que opino de la bajeza de Becky Fisher como persona no lo puedo escribir porque no hay suficientes palabras malsonantes en ninguno de los idiomas que hablo como para expresarlo. No os equivoquéis, no estoy tanto alabando a los autores de Zeitgeist como negando la calidad humana de los fanáticos como Becky Fisher.

Y aquí llegamos a lo bueno de Zeitgeist I parte que tengo que reconocer. Pseudodocumentales como Zeitgeist sirven de “puñetazo” (metafóricamente hablando). Repasemos la situación: estamos los moderados, en plan tranquilo, tratando de convencer a los radicales religiosos de que la religión en casa, de que los dogmas establecidos por las iglesias son falsos, pero la figura histórica de Jesús se piensa que existe… y los radicales siguen chillando y ganando terreno. Ahora llegan los Zeitgeisteros, y no es que digan que Dios no existe… es que dicen que no existió Jesús. Es un puñetazo en la boca a los radicales del otro lado. Puede que el tiempo que pierdan intentando demostrar que Jesús sí que existió (que irrefutable ahora mismo no hay nada), les impida dar la tabarra un rato… e igual así se acostumbran a mirar algún registro histórico, que buena falta les hace. No sé si me explico… Estamos la gente normal, que ya seamos agnósticos, creyentes o ateos, más o menos nos llevamos bien, creemos en una sociedad laica y en el método científico. Llegan los radicales religiosos y descompensan la balanza social, tirando de la cuerda hacia su lado: han creado un extremo muy poderoso donde no existía. ¿Qué ha hecho Zeitgeist? Crear el extremo opuesto. Creo que es erróneo, pero les reconozco que han forjado un contrapeso muy fuerte para las teorías creacionistas y para los que quieren que la Iglesia y el Estado no estén separados. Y, dado el radicalismo al que ha llegado la batalla, especialmente en Estados Unidos de América, creo que entiendo la idea tras el documental: primero armo follón, aunque sea soltando una burrada detrás de otra, y aunque tengan que rebatirme, al menos me estarán rebatiendo en lugar de defendiendo teorías creacionistas. Con lo que han tomado la iniciativa, que antes tenían los fanáticos religiosos.

Esto de la iniciativa es importante, os lo explico estratégicamente hablando:
El que pega primero pega dos veces, y hasta la fecha, cansinos e incansables, los creacionistas estaban pegando primero. Ellos eran siempre los que atacaban. Sí, luego venimos ateos, agnósticos y creyentes moderados a contestar, con libros como El espejismo de Dios de Dawkins, o con artículos sobre evolución, o blogs como Razón Atea , o incluso mis humildes entradillas sobre estas cuestiones. Pero los moderados somos pocos, nos dirigimos a un público muy específico, y siempre vamos a la zaga. Ellos atacan, nosotros respondemos. Siempre vamos un paso por detrás, a defendernos… ellos quieren imponer creacionismo en las escuelas: nosotros queremos que no nos lo pongan en nuestras escuelas, pero no exigimos que enseñen Neo-Darwinismo a sus hijos. Ellos quieren unir la Iglesia y el Estado, y nosotros queremos quedarnos como estamos, en lugar de luchar por una sociedad totalmente laica. Me explico: ellos piden y si lo consiguen sacan algo. Nosotros sólo nos defendemos, y si lo conseguimos, nos quedamos como estamos. ¿Veis la diferencia entre llevar la iniciativa y simplemente defenderse? Pues eso es lo que generalmente ocurre.

Zeitgeist ha sido la excepción a esa regla. Ahora, los ateos radicales han atacado y los religiosos radicales responden. No me gustan los modos, y creo que la radicalización de ambos bandos puede llegar a ser peligrosa (en España hubo una guerra porque la mitad del país no se puso de acuerdo con la otra). Pero las cosas como son: han llevado el debate al terreno de los ateos, en lugar de dejarlo en el de los creacionistas y religiosos radicales. Si servirá para arreglarlo o para acabar a tortas, no lo sé… pero si lo que querían era revitalizar el debate, lo han conseguido. Han revitalizado el debate… a cañonazos.

Como he escrito tantas veces, no me gustan las formas que usa Zeitgeist. Pero leí una vez que si no puedes extirpar un tumor con un escalpelo, prueba con un hacha. Yo siempre he sido partidaria del escalpelo, de la culturización, de enseñar a la gente a pensar por sí misma… Pero veo el tráiler de Jesus Camp, y…

.. Y tengo que reconocérselo a los autores de Zeitgeist: hacía falta que alguien sacara el hacha.

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Para los que tengáis curiosidad, os informo que los comentarios a este artículo en el antiguo blog los podéis encontrar aquí (abajo, al final de cada página):

http://natsufan.livejournal.com/26429.html

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3 comentarios »

  1. Desde que vi los documentales de Zeitgeist me emocionaron mucho, aunque al principio me los tomé, como dices en este artículo, como una forma de pegarte una torta en la cara para que despiertes y mires a tu alrededor a ver lo que pasa, sí es cierto que me fueron convenciendo y eso hizo que me interesara por como son las cosas en la realidad.
    Es muy probable que Zeitgeist no cuente la verdad tal como es, pero hace que empieces a moverte en busca de ella. Yo me lo tomo por ese lado positivo.
    El negativo es todas las falsedades y concordancias con la ultraderecha que he descubierto a través de vuestros artículos. Pero me resulta tan… extraño, pq las ideas y el espíritu de los documentales no me encajan con este tipo de ideologías…
    Pero igualmente, creo que tanto vosotros como Zeitgeist (O al menos así lo quiero creer), busca mover a la gente hacia, y aunque suene trillado, un futuro mejor para todos.

    Comentario por Christian Gamdek — 20 agosto 2011 @ 15:31 | Responder

    • Es muy probable que Zeitgeist no cuente la verdad tal como es, pero hace que empieces a moverte en busca de ella. Yo me lo tomo por ese lado positivo.

      ¡Gracias! Quédate con lo bueno del filme, y desecha lo malo. Es tan simple como eso. Hay tan pocos capaces de verlo como tú…

      El negativo es todas las falsedades y concordancias con la ultraderecha que he descubierto a través de vuestros artículos. Pero me resulta tan… extraño, pq las ideas y el espíritu de los documentales no me encajan con este tipo de ideologías…

      A mí también me sorprendió. Pero tiene sentido. Los americanos ricos que no quieren pagar impuestos ni control estatal del sus empresas y negocios, pretenden convencer al resto de la gente de que los impuestos son malos, el Estado es maligno y perverso, y el Banco Central que controla otros bancos un invento del demonio. Porque así, podrán hacer cosas como causar la última crisis bursátil y que encima nosotros (con dinero de nuestros impuestos) tengamos que pagar el rescate de sus bancos (ellos no devuelven lo que han ganado, que son millones). No quieren pagar impuestos por no pagar sanidad, educación y otros servicios (quieren su dinero para ellos).

      Claro, a ti esto no te lo pueden contar de ese modo, no te van a decir “me importa un comino que a tu hijo de cinco años le dé un cáncer y se muera, quiero mi dinero porque soy rico y pago mucho”. Tienen que convencerte de otra forma. De ahí Zeitgeist. Con una fachada bondadosa, te cuentan mentiras que a ellos les hacen más poderosos. Son tan astutos que hay que reconocerles el mérito.

      Así, te dicen que los impuestos son malos porque en lugar de pagar seguridad social (la poca que tienen en EEUU) o educación, según ellos, son para pagar interés al banco. Es mentira pero tú no lo sabes. Claro, como no te van a decir que si no pagas impuestos (de los cuales, ellos por ser más ricos, pagan más) no tendrías sanidad ni educación, te dicen: “cuando acabemos con estos malvados, el mundo será mejor”. Problema: la desregulación de la bolsa en EEUU ha provocado la actual crisis económica mundial. No veo que el mundo sea un lugar mejor por ello… Pero hay que reconocer que el “anuncio” es bastante bueno. Hasta que investigas.

      Pero igualmente, creo que tanto vosotros como Zeitgeist (O al menos así lo quiero creer), busca mover a la gente hacia, (aunque suene trillado), un futuro mejor para todos.
      En fin… bien está, pero sigue investigando y no te dejes engañar. Recuerda que el que quieras que algo sea verdad no siempre hará que sea verdad ;-)

      Un saludo,

      Natsu

      Comentario por natsufan — 11 octubre 2011 @ 00:22 | Responder

  2. Hola, soy Santos Moraleda (santosmorarc@gmail.com), madrileño con raíces manchegas, vivo y he terminado estudios de música en Donosti (acabo de crear un blog en WordPress para poder comentar, aunque no soy muy de blogs, la verdad; a lo mejor en un futuro me animo ;) ). Solamente quería agradeceros, a ti y a tu marido, la labor que hacéis en vuestros blogs. Tanto la cantidad de información y enlaces, como los comentarios no tienen ningún desperdicio, me parecen brillantes. (Además, no me reía tanto desde que acabó la serie “Friends” jeje). Desde hace años, intento coger lo que creo que es mejor de cada persona. Pero también he caído en la ilusión de creerme muchas cosas sin investigar a fondo. Cada vez más, me doy cuenta de la cantidad de información y desinformación que nos rodea, y pienso que es un problema que se debe resolver. Bueno, y más cosas que me gustaría decir, pero no quiero ser muy pesado.

    Un saludo y ánimo.

    Comentario por santosmorarc — 5 marzo 2014 @ 19:19 | Responder


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