El diario cada vez menos privado de Natsu

12 octubre 2009

Zeitgeist contrastado (XL). Conclusión.

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Bueno, llegamos al final. Esta entrada, para variar, va a ser cortita, porque lo que tengo que decir es poco y simple. Así que espero no decepcionar a nadie, puesto que no voy a decir nada que no sepáis. Yo no voy a abrir los ojos a nadie, así que quien espere un final de traca y fuegos artificiales que le cambie la vida, va a disgustarse y mucho con este texto. Yo no os voy a desvelar una Gran Verdad Oculta, sino a hacer un simple recordatorio basado en el sentido común más básico y la experiencia previa.

Después de cuarenta minutos tan cargados de mentiras, tergiversaciones, intentos de asustar al personal, y alguna verdad suelta que se les ha colado por casualidad, Zeitgeist llega a una conclusión:

El mundo es una mierda y está fatal, y si queremos cambiarlo, si queremos cambiarlo, sólo tenemos que… atención, redoble de tambores, silencio en la sala, para cambiar el mundo sólo tenemos queeeeee…

¡Abrir los ojos!

¡Coño, qué suerte! Mira, con lo mal que lo pintaban todo, y ahora resulta que si abrimos los ojos y tomamos conciencia, todo el montaje “se derrumbará como un castillo de naipes” (sic).

De todas las afirmaciones mentirosas, tergiversadas, mal enfocadas y sacadas de contexto que hace Zeitgeist, de todas ellas, la que encuentro más aberrante, profundamente odiosa y potencialmente peligrosa es ésta:

“si la gente se da cuenta de la verdad de su relación con la naturaleza y la verdad de su poder personal, el completo Zeitgeist fabricado con el que se alimentan se derrumbará como un castillo de naipes”.

¡Y DOS MIERDAS!

¿Caerse las injusticias y mentiras del mundo sólo porque abramos los ojos y sepamos la verdad? No, me temo que no: abrir los ojos e informarse no es sino el primer paso… Es un paso importantísimo, porque nada hay más cierto que el proverbio que dice que “el primer paso es admitir que tienes un problema”. Pero es que admitir que tienes un problema sólo te hace consciente de él, no lo soluciona. Sí, saber dónde está lo que no funciona es el primer paso… ¡pero el trabajo duro viene después! Y el cambio de conciencia sirve para MUY POCO si no meneas el culo para arreglar los problemas. Y, a veces, necesitas conciencia, menear el culo y una pistola más grande que la del otro. Hey, lamento más que nadie tener que reconocer esto, pero por más que yo esté en contra de las guerras y la violencia, lo cierto es que para derribar el Antiguo Régimen hizo falta derramar sangre.

Sólo con conciencia, no basta: hacen falta hechos.

Vamos a explicarlo lo mejor posible. Para resolver un problema hay que:

-Tomar conciencia del problema.
-Mover el culo para solucionarlo.

Zeitgeist se para en el primer paso… ¡¡¡y encima lo hace mal!!!

Y ésa es mi crítica principal a Zeitgeist.

Han venido muchas personas a criticarme o a señalarme el hecho de que el pseudodocumental puede que esté equivocado pero que “el mensaje general de fondo (tomar conciencia) es bueno”.
Y yo no digo lo contrario. Estoy aburrida de repetir que eso me parece fantástico y maravilloso. Pero… es que no basta.
La triste y cruda realidad impone que para cambiar las cosas NO basta con tomar conciencia.
Ejemplo: vale, ya sé que los nazis, la dictadura de Pinochet, el régimen estalinista de Corea del Norte o la dictadura birmana son malos, dañinos, nocivos, despreciables, y deben ser eliminados por el bien de la Humanidad… pero sólo sabiendo eso no los voy a frenar ni los voy a derribar. Tengo que luchar contra ellos. Y tengo que mover el culo. Y a veces incluso hay que arriesgar la vida para ello. Pero eso es lo que hay. El mal no se combate sólo con palabras bonitas ni sabiendo que existe.
Insisto: ése es el primer paso.

Y en este primer paso Zeitgeist comete varios errores graves:

El primero, más básico y general,  es que pide tomar conciencia, pero para “abrirte los ojos”, recurre a mentiras. Así de claro.
Ejemplo:
Lo he repetido por activa y por pasiva en varias entradas, pero para criticar la religión y el fanatismo religioso (especialmente el cristiano, que es el que más nos afecta aquí) no necesito mentir. Zeitgeist se “mete” con el cristianismo (y con el fanatismo cristiano, por ende), atacando con mentiras e invenciones sacadas de fuentes irrisorias.
Si atacas con verdades, todos (creyentes, ateos y agnósticos) tienen que aceptar lo que dices porque es verdad.
Si mientes, eso va a provocar que los creyentes se enfurezcan porque les han mentido y se reafirmen en su fanatismo.

Para criticar al fanatismo cristiano yo no tengo por qué mentir. No tengo por qué inventarme barbaridades que desafían la Historia, la Antropología, la Teología, la Mitología, la Arqueología, la Zoología y el sentido común, tales como:
-Jesús viene de Horus.
-Y queda demostrado porque Horus nació un 25 de Diciembre.
-Horus murió crucificado.
-Isis era virgen.
-Horus murió y resucitó a los tres días.
-Y los paralelismos se repiten con Dionisio, Buda y Krishna.

Cuando TODO eso es MENTIRA:
-Las influencias de Jesús son judías con elementos mitraicos y paganos romanos, NO egipcios.
-Horus nació en verano.
-Horus no murió (ni crucificado ni sin crucificar).
-Isis mantuvo multitud de relaciones sexuales EXPLÍCITAS con Osiris.
-Y son forzados o directamente inventados los paralelismos con los otros tres dioses (¿¿todos nacieron el mismo día y fueron crucificados?? ¡venga ya!).

Para desacreditar a una religión (y a sus fanáticos), me basta y me sobra con la verdad. Para criticar al cristianismo organizado me basta con repasar la Historia, y ver la sarta de barbaridades que se han hecho a cuenta del cristianismo: cruzadas, Inquisición, conversiones forzosas, masacres de judíos, luchas religiosas, quema de herejes, destrucción de obras paganas, destrucción de libros, indulgencias, bulas, corrupción papal, casos de pederastia e intento de ocultación de los mismos, lucha contra el divorcio, negación de la separación entre Iglesia y Estado, rechazo del darwinismo y muchas otras teorías científicas, etc.
Como podéis ver, no necesito inventarme nada sobre Horus. Tengo pruebas ciertas y comprobadas de sobra.

Sé que algunos de los que han visto Zeitgeist (y posiblemente los autores) quieren creer que diciendo que Jesús de Nazaret nunca existió, los creyentes, de repente, van a dejar de serlo y se va a acabar el problema del fanatismo religioso de la noche a la mañana. Y si fuera verdad, igual existiría esa posibilidad. Pero si el chiringuito que tienen montado las religiones no se ha hundido hasta ahora con verdades, ¿qué les hace pensar que va a hundirse con mentiras?

¿Os caen mal las religiones? ¿Creéis que son el engaño de nuestra era? Pues vale. A mí no me gustan tampoco, pero si quiero luchar contra ellas, consigo más defendiendo la enseñanza del darwinismo en las escuelas y luchando contra el creacionismo que mintiendo e inventándome que Jesús viene de Horus.
El darwinismo es verdad y puedo enseñárselo a los niños en el colegio.
La teoría de que Horus fue crucificado como Jesús es mentira y no la puedo enseñar en los colegios.

Si quiero luchar contra el fanatismo debo promover la cultura, no añadir MÁS mentiras a las que YA están soltando los fanáticos religiosos. Repito lo que dije en la primera entrada: la mierda no se limpia con estiércol.

Las mentiras se combaten con verdades, no con MÁS mentiras.

Y al respecto de la tercera parte, repito lo mismo.
Han existido conspiraciones y tenemos problemas porque el sistema económico no es tan democrático como debería, pero:

-El dinero no es deuda.
-Hay que pagar impuestos (sí, los americanos también).
-Todos los problemas de América no se arreglan eliminando la Reserva Federal.

Los americanos necesitan muuuuucho más control sobre su Reserva Federal, necesitan prestar menos atención a los medios de comunicación masivos y leer más, y necesitan tirar de las riendas de su gobierno para que no se metan en guerras donde no pintan nada.

El segundo gran error de Zeitgeist es que no aporta soluciones. Parece que sí, porque ellos creen que “tomando conciencia” se arregla todo. El problema es que la realidad tiene la costumbre de demostrar una vez tras otra que eso no es así. La verdad es que el pseudodocumental no aporta soluciones.

¿Que la Reserva Federal es un problema? Vale… ¿y qué ponemos en su lugar?
¿Estás en contra de la NAFTA? Vale… ¿qué acciones propones para combatirla?
¿No quieres pagar impuestos? Vale… ¿cómo mantenemos el Estado y los servicios que presta?
¿Estás en contra del creacionismo? Vale, yo también… ¿por qué no luchas para enseñar darwinismo en las escuelas?
¿No estás de acuerdo con la guerra de Irak? Vale… yo tampoco. Pero yo me manifiesto, y voto en consecuencia. ¿Qué propone Zeitgeist?
¿No estás de acuerdo con la investigación de los atentados del 11-S? Vale… yo tampoco. ¿Por qué no exiges una segunda investigación?

Los autores de Zeitgeist se limitan a gritar a los cuatro vientos al más puro estilo gritón contestatario. Pero eso no sirve para nada si no aportas soluciones y encima le dices a la gente que con “abrir los ojos” y tomar conciencia de su “poder personal”, las injusticias se derrumbarán como un castillo de naipes, ellas solitas.

Ese mensaje no es sólo erróneo: es peligroso.

Y es peligroso porque promueve la inacción, la desidia, el tocamiento de huevos… Puedes tener más “poder personal” que Supermán, Ichigo y Goku juntos, pero desde el sillón de tu casa, vas a cambiar más bien poco.

Y ésa es una de las cosas que más me enfurecen de Zeitgeist y de todas las teorías de la conspiración: el mensaje de que sabiendo el problema y siendo consciente de tu “poder personal”, el problema se arregla solo.

-¡Uy! No funciona el horno.
¡Ah!, pues me alegra saberlo… así seguro que se arreglará solo… no me hace falta llevarlo al servicio técnico.

El tercer gran error de Zeitgeist es que desvía la atención de los problemas y culpables reales.
Sí, desvía la atención.
Nos intenta hacer creer que los problemas de la actualidad tienen su origen en oscuros y desconocidos “hombres tras la cortina”. La culpa de todo lo malo que pasa es obra de malvados ocultos sin rostro que son inalcanzables (salvo cuando todo el mundo abra los ojos, que entonces supuestamente se acabará el problema). Y si nos ponemos a buscar a los “hombres tras la cortina” nos olvidamos del político corrupto, el banquero que defrauda, el empresario que estafa, el policía que abusa de su poder, el juez prevaricador…

Señores, los culpables no están ocultos.

Si nos ponemos a investigar, los encontramos. Y no cuesta tanto esfuerzo.

Primera parte de Zeitgeist:
-Los fanáticos religiosos están localizados y sus nombres y organizaciones se conocen:
Baptistas del Sur, Mormones radicales, Unitaristas, Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (¡toma ya!), La Alianza, la Espada y el Brazo del Señor (joooooodeeeeeer), Pentecostalistas, los televangelistas y predicadores fanáticos metidos en política como Pat Buchanan, Ted Haggard (el que estaba en contra de la homosexualidad y se pagaba un puto), Pat Robertson (difunto), etc.

Segunda parte de Zeitgeist:
-Los culpables de la guerra de Irak tienen nombres y apellidos: George W. Bush, Dick Cheney, Donald Rumsfeld, Karl Rove, Condoleezza Rice, etc., y las empresas Blackwater, Halliburton, Texaco, Shell, etc.

Tercera parte de Zeitgeist:
-Los culpables de la crisis económica americana causada por las hipotecas subprime están clarísimos y son los directivos de las empresas Bear Stearns, Merryl Lynch, Lehman Brothers, AIG, Fannie Mae, Freddie Mac, Northern Rock, etc.

Es erróneo y peligroso decirle a la gente que los culpables están ocultos, que son inalcanzables… y que se van a hundir con nada que sepamos que sus tramas existen.
No, cariños, no… A esta gente hay que llevarla a juicio, hay que luchar contra ella, hay que asociarse, que manifestarse, que votar en consecuencia, hay que boicotear sus empresas…

Los culpables no son masones, Illuminati, miembros de la conspiración judeo-masónica, el grupo Bilderberg, los reptilianos o los extraterrestres de Andómeda. Son gente como usted y como yo… a los que hay que partirles la cara.
Son alcanzables, se les puede detenar… pero sólo “con el poder del amor”, no.
El poder del amor es muy bonito, pero de dos millones de personas, si 1.999.999 tomamos conciencia de que somos uno con el universo y vivimos en armonía… con que el restante sea un hijo de puta, ya nos va a joder a los demás el invento. Un millón de buenas personas pueden hacer el mundo mejor, pero es que basta un hijo de puta para joderles la vida a todos ellos.

Habrá que pararle los pies al hijo de puta, no ofrecerle una florecilla al estilo hippy diciendo “paz y amor, hermano”.

Eso no ha convencido a los dirigentes políticos de Estados Unidos para detener la guerra de Irak.

La Contracultura.

Al respecto de todo esto, quiero dar la palabra a Ramón, el autor del excelente blog divulgativo Un barco más grande. Pongo su texto, extraído de esta entrada, para explicar lo que pienso porque expresa exactamente lo que yo quería decir. A partir de ahora, lo que veáis en azul, está extraído de Un barco más grande. Los añadidos en texto negro son míos.

La contracultura contribuye claramente a la consolidación o estabilización de las desigualdades contemporáneas merced a toda su inocencia alegre. Millones de jóvenes educados creen seriamente que la proposición de eliminar con besos al Estado corporativo como si fuera un “encantamiento maligno” es tan eficaz como cualquier otra forma de conciencia política

Marvin Harris, antropólogo


En primer lugar, y por paradójico que parezca, la contracultura es movimiento que tiende a consolidar el poder establecido. Lejos de ser un movimiento afín a los grupos partidarios del cambio social como se suele pensar, es más bien una garantía para cualquier estado conservador. Esto es debido a sus métodos de actuación. El modo en que la contracultura pretendía -o pretende- cambiar el mundo es mediante un cambio de conciencia. Piensan que el mundo será mejor y el mundo será mejor, con eso basta. No hay que hacer nada más, tan sólo tener una actitud positiva. (…) El cambio en la conciencia llevará a un cambio en la realidad.
Cualquier gobierno se frotaría las manos al descubrir que los grupos que se le oponen piensan hacerlo no con movilizaciones ni con argumentos políticos, sino simplemente pensando bien y sonriendo.

Las negritas las he puesto yo.

Los defensores de la contracultura no hacen más que hablar de lo bonito que fue el mayo del 68. Qué bonito el mayo francés, y cuánta nostalgia despierta. Y se les olvida decir que justo después del mayo francés, las elecciones en Francia las ganó… la derecha de Charles de Gaulle, claro está.

Lo mismo pasa con el movimiento hippy. Qué bonito era, qué rompedor, qué hermoso el rechazo a las posesiones materiales y el dinero. ¿Y quién llegó al poder tras los hippies? Nixon. Igual si todos esos jipis se hubieran concienciado de que tenían que votar en lugar de creerse que el mundo se cambiaba con el “flower power”, USA se habría ahorrado al segundo peor presidente de su historia (era el peor hasta que llegó Bush Jr).

Lo extraño de esto es que nadie se diera cuenta de que la Iglesia Católica ha venido intentando esto mismo durante los últimos dos milenios sin el más mínimo resultado. Cuando la realidad se empecinó en… pues en ser real, simplemente, con su Tierra girando alrededor del Sol, su evolución, en fin, sus cosas; entonces, hasta la Iglesia tuvo que admitir que tal vez iba ser mejor adaptar la conciencia a la realidad y no al contrario, al menos ante las mayores evidencias.

La contracultura no. La contracultura contraataca a estos argumentos agarrándose al relativismo más absurdo. (…) Los descubrimientos científicos son considerados como cadenas, un modo de atarnos al mundo material, la realidad no es una sino muchas. Cada uno tiene su realidad. (…)

No puedo evitar recordar que toda la primera parte de Zeitgeist se basa en el libro The Christ Conspiracy: the Greatest Story ever Sold, de Acharya S, cuyas fuentes son un neodruida pagano autodidacta (Gerald Massey, que ya tiene mérito aprender a leer jeroglíficos por tu cuenta… así le salieron las traducciones); una médium que decía saber de egiptología porque se lo decían los espíritus (Helena Blavatsky); el geólogo que afirmaba que Horus aparece crucificado en Egipto como dios elefante (Churchward); y su hermano el autor de El Continente Perdido de Mu… Pues nada, todavía me abroncan por analizar Zeitgeist, con la excusa de que al final la verdad no existe, y el neodruida autodidacta tiene que saber de jeroglíficos más que todos los egiptólogos. Y la médium tiene derecho a decir lo que opina de Isis, y además hay que tenerle el mismo respeto que al antropólogo que investiga correctamente. Y que nadie diga que el buscador del continente perdido de Mu sabe menos que los egiptólogos, que alguien podría sentirse herido en sus sentimientos.


Este desprecio por las formas racionales de acceso al conocimiento, por la ciencia al fin y al cabo, no impedía a los seguidores de la contracultura pasearse en furgonetas con motor de explosión, poner a todo volumen sus equipos de música, ir al cine o llamar por teléfono. Tampoco impedía a los Antropólogos de la Nueva Era exigir ser considerados científicos -y sus argumentos tenidos en cuenta como tales- y, al mismo tiempo, negar los métodos de la ciencia por considerarlos insuficientes para tratar ciertos temas (pronunciese ciertos temas con tono misterioso) (…)

Aquí no puedo evitar mencionar a todos los que entran diciendo que “da igual que los datos que aporta Zeitgeist sobre mitología sean falsos, ya que no tiene sentido contrastarlos”, o “la economía ha de basarse en psicología, y no en matemáticas, método científico y experiencias previas”. Al igual que Ramón, comparto el desprecio por quienes quieren ser tratados como científicos, y exigen el respeto que otorga la ciencia… pero se niegan a usar el método cientifico porque no corrobora sus ridiculeces. Me parece estupendo que la gente haga meditación, yoga, feng-shui, o lo que le dé la gana a cada uno para sentirse mejor y buscar una espiritualidad. Ahora, el que trata con sentimientos y experiencias propias, tiene que saber y reconocer que está tratando con sentimientos y experiencias propias… Y no pretender que los demás aceptemos como verdad absoluta lo que la persona en cuestión aprenda de sus experiencias. Verdad absoluta es lo que es aplicable a todo el mundo, y lo que se obtiene mediante investigaciones realizadas con el método científico.

Este relativismo absurdo otorga la misma credibilidad a los conocimientos astronómicos establecidos por la ciencia que a la gente que sigue diciendo que la Tierra es plana. Todos tienen razón.

Y eso no puede ser. En este mundo físico, todo el mundo no puede tener razón, y a la hora de hacer comprobaciones, el método científico es lo que vale, lo que impera, y lo que llevamos décadas usando con éxito. Y no van a venir ahora los gurús de la nueva era a decirnos que la verdad importa un pitoche, que un geológo sabe de egiptología más que todos los egiptólogos, y que Horus aparece crucificado en México porque al geólogo le da la gana, y en tanto que se lo crea, es que es cierto.

Con la cultura y el conocimiento pasa igual que con las religiones: no son verdad porque tú lo creas. No son verdad porque quieras creer. Son verdad cuando las pruebas, los datos, el método científico y la lógica demuestran que son verdad, y de lo contrario, son una forma de creencia como cualquier otra. Si tú quieres creer que Horus fue crucificado y Thor es dios de los Galos, porque esa creencia te hace más feliz, no hay nada malo en que te lo creas. Lo malo es que vayas por el mundo exigiendo que se acepten tus creencias como verdad, porque no son más que creencias. Pasa lo mismo con el creacionismo. El que quiera creer que el mundo tiene seis mil años, que lo crea… pero que no pida una plaza de profesor en ningún colegio e instituto, y desde luego, que ni se le ocurra exigir que los demás nos tomemos en serio esa teoría. La verdad es la Verdad cuando está probada. Y el resto es fe.

Y, sí, el mundo tiene grandes, gravísimos problemas. El aumento del fanatismo religioso y el intento que hacen de recuperar poder en la sociedad civil. La escasez de energía y alimentos. Los gobiernos corruptos. El neocapitalismo exacerbado. Las dictaduras. La globalización descontrolada. La contaminación. Sí, de problemas vamos sobrados, y el mundo está enfermo.

Y si queremos cambiar el mundo, de acuerdo en que hay que empezar por abrir los ojos ante las injusticias… pero ante las que existen DE VERDAD. Y después, LUCHAR contra esas injusticias.

Las cosas no se van a arreglar tomando conciencia. Por supuesto, es imprescindible tomar conciencia de los problemas para arreglarlos. Pero el que se crea que van a llover longanizas porque el poder del amor supere al amor del poder, va muuuuuy desencaminado.

¡Si abrimos los ojos y sentimos que todos somos uno con el cosmos, las cosas saldrán bien automáticamente!

Pues NO. Si abrimos los ojos podremos atacar los problemas. Mientras más seamos, y más conscientes de los problemas estemos, más problemas podremos arreglar, menos mentiras nos colarán, y mejor será el mundo.

Pero los problemas del mundo NO se van a derrumbar “como un castillo de naipes” porque seamos conscientes de ellos.

Se derrumbarán ASÍ:

Berlín, 1989.

Safe Creative #0809241019419

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Para los que tengáis curiosidad, os informo que los comentarios a este artículo en el antiguo blog los podéis encontrar aquí (abajo, al final de cada página):

http://natsufan.livejournal.com/32074.html

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